Las formas de las copas sí importan cuando bebemos vino. 

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Como en otros muchos aspectos, en la vida hay ciertas combinaciones que son ganadoras. Huevos fritos con patatas, sol y playa. Con el vino y la copa donde se beba sucede exactamente lo mismo.

A lo largo de años de historia y cultura en el mundo vinícola, usar unas copas u otras para determinados vinos se ha ido imponiendo de forma imperceptible. El ejemplo más claro sería cuando bebemos champagne o cava en una copa de cuello largo.

Por la características de cada vino, estos se adaptan mejor a ciertas copas mejor que otras. No usaremos (o al menos no deberíamos) la misma copa si bebemos un vino añejo, vino joven o un vino con más cuerpo.

Por supuesto con esto no queremos decir que tengas que tener mil copas en casa para cada vino, es solo orientativo. Lo normal es tener tres tipos de copas; Una para cavas y champagne, una para vinos jóvenes tipo Cabernet, tanto para blancos como tintos y copa tipo Afnor para generosos (manzanillas, finos, amontillados, sherries, etc). Como cuarta opción podrías incluir la copa tipo añejos para aquellos a los que les gusten más los reservas.

En cuanto a marcas nosotros nos decantaríamos por Riedel. Por supuesto existen muchas más marcas en el mercado, pero bajo nuestro punto de vista, Riedel es sinónimo de calidad y confianza a precios bastante competitivos.

A continuación vamos a comentar las copas que más comúnmente se usan y los vinos que más le pegan a cada una.

Vinos Espumosos

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Por su característico aroma, proveniente de la maduración del vino en botella durante años, tan solo serán perceptibles si se concentran en una copa tipo flauta. Este tipo de copas permiten detectar en la punta de la lengua ese cosquilleo característico de las burbujas del cava. Otra buena copa para este tipo de vinos, sería aquella con forma de tulipán que se va estrechando hacia el borde.

Vinos blancos y ácidos

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Sin duda una de las copas más originales con las que nos podemos encontrar en la mesa. Su característica forma de cuello se debe a que son copas pensadas para vinos con poco alcohol y elevada acidez. Su forma curvada en la boca de la copa hace que el vino caiga sobre la punta de la lengua que es donde se encuentran las papilas gustativas más sensibles al dulzor, consiguiendo así reducir la sensación de acidez. Así mismo también se garantiza que el vino no entre en contacto directo con los bordes de la lengua, donde se ubican los sabores amargos. El vino pasa directamente al paladar posterior. 

Vinos blancos con cuerpo criados en madera

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Estos vinos requieren de copas de gran volumen para que el vino se airee en contacto con el aire y pueda liberar todos sus complejos aromas. El cáliz es más alto porque si fuese más bajo, al contener más alcohol, produciría sensaciones molestas en la nariz.

Vinos tintos jóvenes y afrutados

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Este tipo de vinos requieren de copas menos altas y con menos volumen. Al ser vinos para consumir al año siguiente a su añada, son vinos con menos alcohol y este tipo de copas permiten concentrar mejor los aromas afrutados.

Vinos tintos ricos en taninos y extractos

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Hablamos de vinos potentes, de más cuerpo y oscuros. Este tipo de vinos requieren de una copa con un diámetro de panza más amplia y mayor volumen. La boca tiene que ser más pequeña para concentrar mejor los aromas. Como son vinos con alto contenido en alcohol, el cáliz tiene que ser más alargado. 

Reserva y grandes reserva

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Hablamos de los vinos más especiales, por lo que la copa también tiene que ser especial. Para este tipo de vinos se recomiendan copas bien grandes, las típicas en forma de globo con una boca más pequeña para que el vino despliegue todos los aromas de su larga crianza. Siendo las copas más volátiles y delicadas no se recomienda que se agiten demasiado. 

Vinos generosos y postres

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La famosa copa afnor y similares son las copas ideales para este tipo de vinos. El cuerpo es lo suficientemente grande para poder agitarla de forma cómoda, dejando un espacio vacío para que se concentren los aromas mientras el vino se abre. La forma estrecha en la boca de la copa también juega un papel importante a la hora de disfrutar mejor de los aromas de estos vinos. El tallo de estas copas por lo general suele ser bien largo para que no tengamos que calentar el vino con la mano y podamos visualizar bien los colores y tamices del vino.